¡Las jornaleras de la fresa, en pie de guerra!

Cuando hablamos de las jornaleras de la fresa, debemos pensar en Andalucía, en Huelva, y concretamente en las zonas rurales de la provincia donde se da la mayor producción de frutos rojos. Andalucía es una de las naciones de España con mayor índice de paro. En Huelva, el paro censado es del 23’40%, aproximadamente una 53.400 familias. El porcentaje es mayor en las áreas rurales. Además en Huelva el 40% de las mujeres cobra la mitad del salario interprofesional, menos de 328 euros, y un 24% de mujeres no llega al salario mínimo interprofesional.

El negocio de la producción de frutos rojos ha generado, entre enero y noviembre del pasado año, unos beneficios de más de 920 millones. Pero, ¿cuáles son las condiciones de las personas que producen esos beneficios? Hablamos de unos trabajos totalmente temporales, sin estabilidad, ni seguridad de perdurabilidad, donde las jornadas laborales suelen ser de más de 8h y los descansos no se corresponden a la fuerza de trabajo empleada.

Los trabajos de este sector suelen estar desempeñados en la mayoría de los casos por mujeres, de hecho se prefieren porque: “tienen mejores manos para trabajar con la fruta”. Por tanto, a esta situación de precariedad laboral hay que sumarle aguantar la constante presión y competición con sus semejantes, junto con el acosos y los abusos sexuales que sufren. Si ya de por sí, esta situación coloca a las trabajadoras en una situación vital totalmente vulnerable, son además mujeres migrantes, que llegan al territorio español a buscar pan para sus familias.

Las mujeres que hace unos días dijeron basta se enfrentan a realidades extremas: vivir 20 en casas preparadas para acoger a cuatro personas, o el total aislamiento con el resto de la sociedad y los servicios sociales, teniendo sus viviendas cerca de donde trabajan pero muy lejos de espacios de ocio y convivencia con el resto del entorno. Por otro lado sus contratos son una auténtica estafa aprovechándose de su desconocimiento cambian sus contratos para que finalmente tengan un contrato en prácticas que puede conllevar a la no retribución de su salario.

Las mujeres marroquíes en Huelva, llevan luchando desde mayo y hasta el día de hoy, denunciando todas las irregularidades anteriores. En un principio salieron a la luz las primeras denuncias por abusos sexuales y, más tarde, llegaron los parones laborales que las jornaleras frente al campo donde trabajan. Nosotras, las jóvenes comunistas, apoyamos la valentía y empoderamiento de estas mujeres, que aún encontrándose en la más absoluta vulnerabilidad y desamparo familiar y social, se han enfrentado a una situación que lleva a las mujeres a vivir en las peores condiciones.

En las últimas semanas, algunos de las acciones realizadas por el sindicalismo, han puesto en peligro la vuelta a casa de las mujeres que han estado trabajando para una mejora en sus condiciones salariales en los últimos meses. Estas acciones conllevaron a que los medios de comunicación hicieran públicas imágenes de las jornaleras, que han llegado a su país de origen y han puesto en peligro su vuelta a casa. En estos momentos, hay muchas mujeres en una situación de desamparo total, en un país extranjero que no les brindó ayuda, para mejorar sus condiciones laborales, y no se la presta ahora, cuando se han quedado sin hogar.

Las jóvenes feministas y antifascistas, apoyamos la lucha de las trabajadoras del campo, una lucha que ha de estar encabezada e impulsada por las jornaleras. Las protagonistas, son las mujeres marroquíes que ante la mayor de las adversidades se han unido para derrotar a la alianza criminal que es, desde hace siglos, el capitalismo y el patriarcado. No habrá una mejora en sus condiciones vitales, si no aumentan las inspecciones laborales, si no tienen un convenio digno y si no aseguramos que tengan una vivienda digna.

¡Un trabajo digno, para una vida digna!