04 Diciembre 2011
Durante este fin de semana, los días 3 y 4 de diciembre, ha tenido lugar en Praga el 9º Encuentro de Organizaciones Juveniles Comunistas Europeas. Convocado por la KSM (Juventud Comunista de la República Checa), la UJCE ha estado representada en el evento por un camarada de nuestro Comité Central.
Bajo el lema “20 años después de la contra-revolución y la caída del Socialismo en Europa y sus consecuencias para la juventud. El futuro de la juventud es el Socialismo”, la idea del encuentro es intercambiar experiencias en un antiguo país socialista, justo en el 20 aniversario del inicio de la contra-revolución europea y la caída del Socialismo en la Unión Soviética.
Así, los temas de discusión se han dividido en dos bloques:
- Primera Sesión: Debate sobre las consecuencias de la caída del Socialismo tanto en los países comunistas como en los capitalistas (recortes de derechos, crisis capitalista, anticomunismo, situación del movimiento internacional, etc.), y la lucha actual de las juventudes comunistas contra estas políticas (organización, orientación, metas, etc.).
- Segunda Sesión: Debate sobre la construcción del Socialismo en el siglo XX, el papel de la URSS y otros países socialistas, sobre las causas de la contra-revolución y la caída del Socialismo en Europa, y las perspectivas de la actual lucha por el Socialismo.

A continuación, reproducimos en castellano una de las intervenciones de la UJCE en el marco del encuentro:
En octubre de 1917 obreros, campesinos y soldados de Rusia, un país empobrecido y oprimido por los zares y arrasado tras años de guerra, tomaron el poder al grito de “Paz, Pan y Tierra” y “¡Todo el Poder para los Soviets!”. El Octubre Rojo demostró al mundo que si era posible superar el capitalismo y avanzar hacia un sistema justo, un sistema en el que primaran los intereses de la clase trabajadora sobre los de los capitalistas: el Socialismo.
Por ello, la primera lección que podemos extraer de la revolución de octubre, es que no sólo fue una revolución para los rusos, sino una referencia mundial para el movimiento obrero internacional. Una muestra real de la validez científica de las tesis socialistas y una demostración de cómo Lenin supo complementar la teoría marxista a la hora de analizar la evolución del capitalismo, la organización de los obreros en el partido revolucionario y por supuesto la construcción de un estado socialista, que junto al maduro y revolucionario pueblo ruso pudieron superar innumerables problemas y construir ese referente internacional para los trabajadores.
Y al calor de esta revolución socialista proliferaron por el mundo los Partidos Comunistas, entre ellos el Partido Comunista Español y el Partido Comunista Obrero Español, que se fusionarían en noviembre de 1921 creando el Partido Comunista de España (PCE). De la misma manera ese mismo mes se fusionarían sus organizaciones juveniles dando lugar a la creación de la Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE) que cumple este año 90 años de historia.
Para la UJCE nos resulta imposible hablar de nuestra historia sin hablar de la Unión Soviética, no olvidamos que gracias al VII Congreso de la KOMINTERN y su impulso a la política de alianzas antifascistas, se impulsaría el trabajo concreto por la unidad entre jóvenes comunistas y socialistas. Que en España supuso la constitución de la JSU (Juventud Socialista Unificada) en 1936. Una de las experiencias mundiales más significativas de unidad obrera y de organización juvenil.
La JSU fue durante este periodo la organización juvenil política más fuerte, con 250.000 militantes a los pocos meses de comenzar la guerra y contando con más de medio millón al acabar la guerra. Durante la guerra contra el golpe fascista de Franco la JSU organizó sus propios batallones, distinguiéndose especialmente en la defensa de Madrid. También destacaron su labor social y recreativa, organizando la Olimpiada Juvenil, clubes deportivos y de ocio, etcétera.
Durante los años de la posguerra, la JSU apoya la lucha guerrillera y se plantea como objetivo prioritario salvar de la represión a la juventud. Además, multitud de valiosos militantes en el exilio combatieron al fascismo durante la Segunda Guerra Mundial, llegando incluso a organizar a las/los comunistas españoles dentro de los campos de concentración nazis.
En octubre de 1945, se constituyó en Londres la Federación Mundial de la Juventud Democrática (FMJD) que agrupó a organizaciones juveniles de 63 países, siendo la JSU organización fundadora. Finalmente, durante la década de los cincuenta la JSU irá desapareciendo, al ir ingresando la mayoría de sus cuadros en el PCE.
España no puede olvidar la solidaridad internacionalista de la URSS en nuestra guerra contra el fascismo. Porque la Unión Soviética no sólo fue solidaria con la lucha militar contra el golpe de estado del dictador Franco. Sino que promovió una de las gestas más bellas de la historia reciente: la constitución de las Brigadas Internacionales. Donde miles de voluntarios venidos de todos los rincones del mundo lucharon en nuestras tierras por la libertad y contra el fascismo. Se calcula que alrededor de 60.000 brigadistas acudieron al auxilio de España, de los cuales fallcieron más de 15.000.
Desde la UJCE, el PCE y gran parte del pueblo español no olvidamos la heroica ayuda de la Unión Soviética ni de los Brigadistas Internacionales, por ello les estaremos eternamente agradecidos.
Pero la solidariad internacionalista no acabó allí, sino que una vez conseguida la victoria por el fascismo en España, la URSS se convirtió en un refugio para miles de españoles, entre ellos muchos de los mejores cuadros del Partido Comunista de España que también tuvieron que luchar contra el nazismo por toda Europa, siendo recordados en numerosas plazas y monumentos del continente.
Esa ayuda a los exiliados españoles, fue imprescindible para poder restablecer la comunicación con la organización en el interior, y poder construir una eficaz estrategia de lucha contra el franquismo, que llevaría al PCE a convertirse en el partido de referencia para todos los antifranquistas en España.
Como decíamos al principio es difícil hablar de nuestra historia sin hablar de la experiencia socialista de la Unión Soviética. Pero aparte de lo mencionado anteriormente, la Unión Soviética también supuso para los comunistas españoles una gran lección sobre como construir el socialismo en un país industrialmente atrasado, sobre cómo mejorar rápidamente las condiciones de vida y trabajo de la población, y de como situarse a la vanguardia de la ciencia. Así como una valiosa muestra de implementación de democracia obrera mediante los soviets.
Si se nos pregunta sobre cuáles fueron las razones de la victoria de la contra-revolución en Europa, se nos vienen a la cabeza una serie de factores que a nuestro modo de ver fueron cruciales:
- La escalada anticomunista, y el acoso del imperialismo a la URSS y resto de países alineados.
- La excesiva burocratización y debilidad democrática e ideológica, que hizo posible que destacados dirigentes soviéticos sean hoy en día dirigentes de multinacionales o representantes políticos del capitalismo.
- La debilidad ideológica de gran parte del movimiento comunista internacional. Que en un intento de reescribir su propia historia en acuerdo con lo “políticamente correcto”, consiguió que Partidos Comunistas europeos se acabasen integrando en el propio sistema, creyendo como válidas unas reglas de juego dictadas por el enemigo de clase.
Seguro que habrán multitud de factores y que del debate que estamos teniendo nos podremos enriquecer mutuamente y trasladar el mismo a nuestras organizaciones. Pero no querríamos terminar nuestra intervención sin comentar que ya hemos perdido demasiado tiempo lamentándonos por el derrumbe de la Unión Soviética.
Quizá sea el momento de que nos preguntemos no por qué cayó la Unión Soviética, sino cómo fue posible que mantuviera en jaque al imperialismo durante setenta años.
Es el momento de situarnos a la altura de las esperanzas y las alternativas del siglo XXI. Tenemos la experiencia acumulada y el ejemplo de muchos años de luchas. Y tenemos motivos para el optimismo.
La primera experiencia histórica de los sectores explotados y excluidos en el poder, apenas duró dos meses antes de ser ahogada en sangre. Fue la Comuna de Paris, en el siglo XIX.
La segunda experiencia, duró setenta años. Fue la Revolución de Octubre, en el siglo XX.
Ahora, en pleno siglo XXI, inmersos en una de las crisis más profundas del capitalismo, el socialismo sigue avanzando en América Latina, abriendo el camino de nuevos procesos de cambio, de nuevas luchas, de nuevas esperanzas. Y en Europa, el movimiento comunista debe estar a la altura de las circunstancias para volver a crear las condiciones de construcción del socialismo.
Para ello, gran parte de la responsabilidad cae sobre el movimiento juvenil comunista, debemos dar la batalla de las ideas en nuestros centros de trabajo y de estudio, hay que formar a la juventud en la organización obrera y política, y hay que estar bien atentos para no dejar que el fascismo y el anticomunismo avancen ni un sólo paso.
Casi noventa y cinco años después de la Revolución de Octubre, seguimos defendiendo el inalienable derecho de los sectores explotados y excluidos por el neoliberalismo y el imperialismo a la REVOLUCIÓN.












