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Tesis de estrategia política

1.    Tesis de estrategia política

1.1    Contexto internacional

1.1.1. La situación internacional, tras 20 años de hegemonía del capitalismo neoliberal está caracterizada por la dominación global de las oligarquías de las potencias imperialistas, encabezadas por EEUU, con la ayuda de las oligarquías regionales subalternas. 

Esta dominación global se traduce en unos niveles inauditos de concentración del capital y de la riqueza, de esquilmación de los recursos naturales- incluidos los humanos- y en un control férreo de los flujos informativos, de la cultura y de las nuevas tecnologías. Esta dominación tiene también un marcado carácter militar, algo que ya hemos analizado al calificar a la “guerra global contra el terrorismo” como guerra imperialista. Según analizamos en el X Congreso esta hegemonía del capitalismo en su fase imperialista está caracterizada por “el neoliberalismo, el posfordismo y la precariedad”.

1.1.2. Cuando decíamos que el capitalismo neoliberal está caracterizado por la precariedad, lo decíamos en la medida en que “es la principal consecuencia del modelo para la vida de la clase trabajadora de los países de capitalismo desarrollado y post-industrial”, en los que se están desmantelando tanto el Estado del Bienestar y en los que el Estado de derecho está sufriendo un proceso de recortes.

En anteriores ocasiones  hemos analizado como la precariedad empeora las condiciones objetivas de vida para las clases trabajadoras de estos países del centro capitalista. Pero a pesar de ello, estas clases trabajadoras viven mayoritariamente en situación de inclusión social, pues sus parámetros de vida son comparativamente mejores a los de las clases trabajadoras del resto del mundo. Es por eso que podemos seguir definiendo a estas sociedades como “sociedades de bienestar” en comparación con las sociedades de excluidos del resto del mundo. O en  otras palabras, las clases trabajadoras de los países del capitalismo desarrollado están en situación de  privilegio.

1.1.3. Las condiciones que permiten tal inclusión social son varias: por un lado ciertos mecanismos del llamado Estado del bienestar aún activos, pese a que estos estén sufriendo un paulatino proceso de privatización y mercantilización. A esto hemos de unir unos altos niveles de consumo material (alimentos, tecnologías, drogas, etc…), e inmaterial (música, cultura, ocio, deporte-espectáculo, televisión) y  la existencia de redes familiares y de amistad.

No obstante estas sociedades se están fragmentando y desestructurando paulatinamente. Los importantes cambios introducidos por el neoliberalismo, lejos de limitarse al sistema productivo, afectan por igual al sistema social. Se van diluyendo los vínculos de  familia, de comunidad vecinal y de clase, y con ellos las identidades que estos vínculos generan. La construcción de la subjetividad, al contrario, está atravesada por la publicidad, los valores posmodernos, esteticistas, consumistas y competitivos. La realidad se construye, en ausencia de referentes cercanos, mediante los relatos del mundo que difunden los medios del capital. Ello genera grados de alienación extremos, cercanos a la idiotización. Cuando hablamos de clases trabajadoras, lo hacemos en tanto que objeto, ya que tal entidad apenas existe como “sujeto”.

No podemos obviar la proliferación de enfermedades asociadas al trabajo, al consumo y a la fragmentación social, las conocidas como “enfermedades de civilización”. Medio siglo de consumo de alimentos y demás  productos químicos industriales y una vida urbana sedentaria en ambientes altamente contaminados están provocando la generalización de enfermedades como el cáncer, la obesidad o la sensibilidad química múltiple. La precariedad laboral y la fragmentación social hacen que se generalicen la depresión, el stress, el síndrome de fatiga crónica, la fibromialgia o los trastornos del sueño. Ante ellas,  antidepresivos y ansiolíticos dan una respuesta química al conflicto de clase.

Son sociedades de “suicidas ignorantes”: metafóricamente, en tanto que sostenedores del capitalismo que les destruye, y literalmente, ya que en Europa se suicida más gente que la que muere en accidentes de tráfico. Son también sociedades de “polizones” apolíticos, escépticos e individualistas. En este contexto la influencia de las fuerzas progresistas, de clase o al menos alternativas al capitalismo son minoritarias o marginales.

Como hemos analizado en estos países se está dando un amplio proceso de reproletarización y de empobrecimiento que afecta en primer lugar a las mujeres, siendo esta cuestión la principal base de la dominación de género, y a la juventud. Pero este proceso de proletarización de nuevo cuño no genera excluidos miserables, sino incluidos pobres, lo que en EEUU se conoce como white trash, basura blanca, o en otras palabras: trabajadores y trabajadoras precarias, consumistas, aislados, alienados y enfermos, con tendencia al fascismo y la xenofobia.

En estas sociedades existen sectores excluidos, por ahora minoritarios. El esquema recurrente durante las últimas décadas es que dos tercios de la población disfruten de condiciones de  inclusión social y un tercio sufra explícitamente la exclusión (población reclusa - incluido menores-, analfabetismo, pobreza relativa y absoluta, prostitución). La tendencia es que la precariedad laboral  y sus consecuencias se hagan mayoritarias entre las clases trabajadoras de modo que los incluidos lo sean en el sentido que explicábamos antes, y que aumente el número de excluidos.

Los gobiernos de los países del centro imperialista levantan barreras físicas y legales que separan a los incluidos de los excluidos, siendo estos últimos quienes sufren en toda su crudeza la barbarie del capitalismo. Barbarie que es condición sine qua non para que la fiesta del capitalismo que acabamos de analizar siga adelante.

Las políticas de extranjería basadas en el blindaje de fronteras, la criminalización y el recorte de derechos ejecutadas por estos países suponen en líneas generales una violación de los Derechos Humanos.

1.1.4.    La situación de las clases trabajadoras, del campesinado y en general de los excluidos de los países de la periferia está definida por lo que hemos llamado “globalización del capitalismo neoliberal”. Esto se traduce en un aumento exponencial del expolio de recursos- incluida la fuerza de trabajo-, de la guerra y de la escasez. Una auténtica barbarie civilizatoria, un genocidio a escala mundial: hambre, migraciones económicas, o a causa de conflictos, refugio medioambiental, feminicidio, feminización de la pobreza, no acceso al agua, a la vivienda, al trabajo, a la  sanidad, a la educación, al derecho, etcétera.

Es en estos países donde realmente reina la economía de mercado, ya que aranceles, ayudas a la producción, gasto público y demás medidas protagonizadas por el Estado- muchas arrancadas por la lucha del movimiento obrero- impiden que esto ocurra en los países del centro imperialista. El capitalismo sin estas trampas, lo que sería la utopía liberal, es barbarie civilizatoria.

El paradigma de este estado de cosas lo encontramos en África. Continente sometido a un generalizado proceso de neocolonización, asegurado por oligarquías locales corruptas y vasallas del imperialismo y por conflictos armados favorecidos por la metrópoli. El expolio de la inmensa riqueza natural de África es junto con la consolidación de China como “taller barato del mundo” la condición para el desarrollo de la sociedad de consumo en los países del capitalismo desarrollado. Los bienes de consumo no valen lo que cuestan fruto de la estrategia de externalización de costes de las grandes empresas de los países imperialistas.

Es en estos contextos donde debemos entender los procesos populares de resistencia frente a la dominación de las oligarquías que se están dando especialmente en Latinoamérica y otras partes del mundo.

1.1.5. Si en el X Congreso analizamos que la contradicción “capital-medio” estaba presente en la sociedad, ésta sigue cobrando aún si cabe mayor relevancia. El nivel de vida y consumo tanto de los países imperialistas como de las potencias emergentes es incompatible a medio plazo con el sostenimiento duradero de los ecosistemas y la tasa de renovación de los recursos naturales. La problemática ambiental, tema de creciente atención mediática, tiene su base en cuestiones ampliamente estudiadas por la comunidad científica como son el cambio climático, el impacto de los organismos transgénicos, el abuso de productos químicos inorgánicos, la pérdida de biodiversidad y la insostenibilidad de los ritmos de producción y consumo actuales. Podemos afirmar que el Capitalismo actual, como sistema de producción y consumo que avanza bajo una lógica de producir/consumir en mayor cantidad y más rápidamente, entra en total contradicción con un elemento material y sistémico vital, la naturaleza, negando cualquier evolución histórica sin riesgo para la vida tal como la conocemos. 

Cualquier propuesta de construcción socialista hoy en día debe contemplar como condición de su internacionalismo, que el sistema de producción y consumo del que se dote genere una huella ecológica tal que permita al conjunto de la Humanidad estar en disposición objetiva de hacer lo propio, y siempre desde la racionalidad y complementariedad con los servicios que nos brindan los sistemas naturales. En cualquier caso la naturaleza no ha de considerarse únicamente un factor limitante a efectos productivos, sino que debemos entender que su protección repercute directamente en una mejor calidad de vida para todos y todas, y que el disfrute de un medio ambiente adecuado y sano ha de ser un derecho humano igualmente reconocido y universalizado.

Esta contradicción hace necesario que el decrecimiento sea uno de los pilares de nuestro programa económico. El decrecimiento debe suponer poner freno planificadamente a la estúpida carrera capitalista. Debemos hacer una dura crítica de principios como el de productividad o del uso del crecimiento económico como un factor para valorar la marcha de las economías.

Asimismo debemos abogar por una drástica reducción del consumo, en primer lugar del consumo de recursos energéticos.

En la actualidad la generalización del consumo, junto con el impacto de la publicidad, ha generado gran cantidad de necesidades superfluas. Por otra parte, la obsolescencia planificada y la autopercibidada provocan que la rueda de la producción y del consumo vaya más rápido de lo necesario y posible, ya que los bienes se fabrican de manera que duren poco y la moda hace que lo nuevo parezca viejo artificialmente.

El modelo de transporte, tanto de mercancías como de personas es derrochador y contaminante. La importación de productos que pueden ser producidos donde se consumen pero que son producidos en otras latitudes donde el coste de producción es menor, junto con la necesidad de transportarlos, multiplica el gasto energético y la contaminación.

Los modelos de movilidad siguen el mismo patrón. La generalización del uso del coche y del transporte por carretera, junto con la  la depauperización del transporte público, hacen de este un modelo contaminante, peligroso y caro.

En virtud de todo esto es necesario ajustar la satisfacción de las necesidades humanas a las posibilidades reales que nos proporciona  el planeta, garantizando el futuro de las generaciones venideras, para “vivir mejor con menos”.

1.1.6. Asimismo, es fundamental que profundicemos en nuestros análisis de la contradicción “capital-vida”, y en como el capitalismo invisibiliza todas las actividades relacionadas con el sostenimiento de la vida humana que tradicionalmente han realizado las mujeres, y que en gran medida se caracteriza porque sus resultados no aparecen como “valorables” en términos de mercado.  Frente a la lógica del mantenimiento de la vida, la sociedad capitalista patriarcal ha optado por la lógica de la acumulación y la máxima obtención de beneficios. Para que lo visible, lo mercantil “flote”, tiene que sustentarse sobre lo invisible, sobre lo sumergido. Este espacio invisible, donde se garantiza la vida, mantiene una estrecha relación con la esfera de lo privado, con el ámbito de lo doméstico, con aquellos espacios ocupados por mujeres.

Como decíamos en el X Congreso, el trabajo doméstico, los cuidados, el trabajo reproductivo en su conjunto, el que asegura la subsistencia y la reproducción ampliada de la fuerza de trabajo productiva (asalariada), ha sido ignorado socialmente, a pesar de ser un soporte fundamental del sistema económico. Lo que permanece oculto no es tanto el trabajo doméstico en sí, sino la relación que éste mantiene con el sistema productivo capitalista, facilitando el desplazamiento de costes desde la producción capitalista hacia la esfera doméstica: reproducción de fuerza de trabajo, mantenimiento de la población, desplazamiento de los cuidados del sector público al privado, etc.

La división y reparto sexual del “trabajo” (visible) y el “no trabajo” (invisible), las relaciones sociales de parentesco, el contrato sexual y la heterosexualidad obligatoria como estructuras fundamentales; la familia y la prostitución, el estado y el mercado como escenarios; el sexismo, la segregación, la desigualdad y la discriminación como fronteras. El heteropatriarcado, al establecer y legitimar una jerarquía entre los varones, refuerza el control capitalista, y los valores capitalistas configuran la definición de utilidad patriarcal. Por ello ambos se favorecen de la alianza, lo que permite explicar la opresión de las mujeres en tanto trabajadoras y en tanto mujeres.

Respecto a la heterosexualidad obligatoria, el heteropatriarcado ha creado y confeccionado un modelo social que limita las identidades sociales a sólo dos roles de género (el femenino y el masculino), un binarismo supuestamente fundamentado sobre la distinción natural macho-hembra. Estas dos identidades de género se basan en el modelo que representa, reproduce y refuerza la doble dicotomía hombre/mujer- masculino/femenino como lógica indiscutible y normalizada, cuando en realidad se trata de un binarismo construido socialmente (y no natural) y totalmente criticable.

Tanto en la construcción de la identidad sexual, como en la la identidad de género, en el  binarismo femenino-masculino, el heteropatriarcado asocia una forma de identidad social a cada uno de esos dos sexos. A la mujer se le atribuye el rol femenino dentro de unos límites, que van desde la sumisión directa al hombre hasta asumir las tareas del hogar, los cuidados y la maternidad obligatoria. En cambio, el hombre representa el poder, el control socioeconómico, y la figura incuestionable. Por tanto, estas dicotomías son consideradas esenciales para una crianza fructífera de los descendientes, así como es una relación vinculada a la reproducción, escalonada y vertical. Se trata de cuestionar no sólo el reparto de roles sociales que efectúa el binarismo (masculino-femenino, hombres-mujeres) sino el hecho mismo de que haya un reparto, una limitación de las posibilidades de identidades sexuales y de género.

Esa limitación fundamenta después la normativización de la orientación sexual. Una vez limitada la posibilidad de la identidad sexual (macho-hembra) y limitada la posibilidad de la identidad de género (masculino-femenino) se aplica una nueva limitación: la obligatoriedad de la heterosexualidad. La lucha contra el heteropatriarcado es una lucha por la liberación de sus tres pilares: la identidad sexual, la identidad de género y la orientación sexual.


Las crisis del capitalismo y del imperialismo en el contexto anterior

1.1.7.     Sobre este estado de cosas es donde se desarrolla un proceso que venimos analizando desde el X Congreso y que en los últimos años se ha desplegado con mayor intensidad: “la crisis de modelo del neoliberalismo y  la de hegemonía de los Estados Unidos”. Los acontecimientos no ha hecho más que confirmar la mayoría de los análisis que entonces hicimos.

La globalización neoliberal arrojó a la precariedad a amplias capas de  las clases trabajadoras de los países del centro imperialista y aumentó el expolio, la guerra y la escasez para los países de la periferia. Ambas crisis, que en realidad son sólo una,  están acelerando esos procesos ya en marcha, generando más precariedad, más expolio, más escasez y más guerra, y todo ello más rápido.

1.1.8.    La crisis del modelo neoliberal no ha hecho más que agravarse y expandirse poniendo en grave riesgo la supervivencia del propio modelo. La clave de este proceso reside en la financiarización de la economía, con altas dosis de especulación y de corrupción, posible gracias a la desregulación efectuada desde instancias políticas. La sobreproducción de dinero fue el resultado, y en concreto la sobreproducción de dólares, lo que hace que esta moneda  esté en crisis. La explosión de esta gran burbuja especulativa ha generado una onda que está arrasando la economía productiva haciéndola entrar a su vez en crisis, ya que ambas esferas de la economía están ampliamente entrelazadas.

La intervención del estado capitalista en la economía para salvar de la quiebra a distintas corporaciones privadas con fondos públicos ha puesto de relieve la enorme falacia neoliberal del “mercado libre autorregulado” y ha mostrado una vez más y a las claras el carácter de clase de todo estado. Los vínculos entre los aparatos del estado y el capital financiero y parasitario, base del capitalismo monopolista de estado, se han mostrado de manera intensa y evidente.

No obstante la crisis es un proceso de recolocación y concentración del capital con el objetivo de reproducirlo ampliadamente. Los ingentes cantidades de dinero público inyectados a la banca y a las grandes empresas son el principal signo de este proceso, y una formidable manera de aumentar la extracción de plusvalía mediante el saqueo de las arcas públicas, sostenidas en un alto porcentaje por los impuestos de las clases trabajadoras.

En el marco de la crisis la educación está en el punto de mira de los intereses del capital. La particularidad del actual ciclo económico es que éste tiene ya constituido dos intereses bien definidos: por un lado la educación sufre el ataque que están sufriendo también el resto de los servicios públicos y, por otro lado, la educación no se le antoja al capitalismo como un sector cualquier más a privatizar/mercantilizar para conseguir arrancar a la ciudadanía un nuevo espacio para hacer negocio con él, sino que el sistema educativo ha alcanzado finalmente un papel fundamental en los planes del actual capitalismo: no se trata sólo de un espacio más a invadir sino de una pieza absolutamente central en el nuevo modelo productivo que se quiere construir.

Teniendo en cuenta estos dos ejes  podemos comprender el conjunto de ataques que está sufriendo la educación como un ataque sistemático y coherente en sus distintos niveles (desde la educación infantil, la educación primaria, la secundaria, la formación profesional, la universidad, etc.).

Efectivamente, en el siglo XXI el capitalismo, en este caso, prioritariamente estatal (e interestatal a escala de la Unión económica europea), quiere hacer de la educación su "nuevo" motor de "crecimiento" económico. Esto quiere decir que el capitalismo europeo (con sus necesarias contradicciones internas), para competir con las primeras potencias mundiales (EEUU, Japón, etc.), quiere afianzar lo máximo posible su control sobre el sistema educativo, buscando eliminar lo que aún quedaba de autonomía educativa, lo que aún no estaba ni privatizado ni mercantilizado. La novedad es que, si bien siempre ha habido una relación entre educación y producción, hasta ahora a la educación le quedaba un espacio para desarrollarse "libre" del mercado, pero en el siglo XXI se pretende que esa relación sea ya de total sometimiento de la educación a la economía capitalista. Es eso a lo que llaman "construir la <<sociedad del conocimiento>>. En el caso concreto del Estado español se trata de acoplar la educación al callejón sin salida de la crisis de nuestro modelo productivo sometido a los intereses de las grandes potencias de la Unión Europea  a través del Plan Bolonia y de la Estrategia Universidad 2015.

La actual crisis está siendo suponiendo también un estado de excepción para las clases trabajadoras, aumentando el recorte en los derechos sociales y laborales, con especiales consecuencias para las personas migrantes.

Otra característica que podemos resaltar de la última fase de  acumulación de capital es que ha tenido a la explotación de la fuerza de trabajo de las personas migrantes como un pilar fundamental, que permitió mantener las ganancias al alza y los salarios y las condiciones de trabajo a la baja. En este periodo las personas migrantes han sido tratadas como mera mercancía, es decir, como fuerza de trabajo que se compra en el mercado regular e irregular, y en menor medida como sujetos de derecho, siendo la situación de irregularidad el mejor ejemplo.

1.1.9    La crisis de la hegemonía económica, política y militar de EEUU y de los polos imperialistas subalternos está íntimamente ligada a la crisis del modelo neoliberal y a la creciente escasez de recursos. A esta situación se ha llegado por las propias lógicas del neoliberalismo y del imperialismo, en este caso ejecutadas por la Administración Bush con el beneplácito o la oposición blanda de la UE. Como hemos analizado, para los polos imperialistas la crisis es tanto interna, tomando la forma de quiebra de los mecanismos de cohesión social y de institucionalización-neutralización de la lucha de clases, como externa, dificultando la capacidad de influencia e intervención económica y político-militar sobre la periferia del sistema.

En esta clave, la situación de EE UU es paradigmática: una economía destrozada por la inmensa deuda interna y externa que con el aumento de la exclusión está ampliando la fractura social y que está generando un amplio proceso de fascistización social, destina, bajo los dictados del complejo militar-industrial y del sionismo, la mitad de su presupuesto a mantener una política militarista de intervención armada- Irak, Afganistán, Colombia, Israel, etc.- y desestabilización- Georgia, Kosovo, Cuba, Venezuela, Bolivia, etc.- y por otra parte produce más dólares para frenar la crisis de la pax americana basada en el dólar y en el chantaje diplomático, que a su vez se debilita por la crisis económica interna que provoca. Una pescadilla que se muerde la cola, o un ratón en la rueda cuya única posibilidad es girar más rápido para girar más rápido.

La Administración Obama no ha ejecutado ninguna política que rompa esta lógica, al contrario, ha echado más leña al fuego. Es un “efecto ZP” a escala global.

La UE sufre algo parecido solo que en clave europea, es decir, con menos implicaciones militares por su papel subalterno y con un impacto de la crisis diferente por la pervivencia de ciertos mecanismos de bienestar social, menores volúmenes de deuda y por la fortaleza del euro, en comparación con el dólar.

La UE como ente padece una importante crisis política. El fracasado proyecto de constituir a la UE como sujeto político a través del non nato Tratado por el que se establece una Constitución para Europa es paradigma de esta crisis. Su sustituto, el Tratado de Lisboa, superado el escollo irlandés, si bien continua con el proceso de implantación del neoliberalismo en la economía y con el recorte de derechos, fracasa a la hora de construir la unidad política de las oligarquías europeas.

En general se está dando un importante proceso de derechización política y social y de criminalización e ilegalización del comunismo. Las socialdemocracias europeas sufren un importante proceso de crisis habiendo perdido su base social y sin un programa diferenciador, lo que agranda el avance de la derecha conservadora y del fascismo.

El fascismo se enmarca dentro de la estrategia de la oligarquía como clase dominante, teniendo más relevancia o un carácter más explícito en función de la dificultad o la facilidad con que pueda imponer este dominio. En otras palabras el fascismo es la imposición por cualquier vía de los intereses de la oligarquía.  En los momentos de baja tensión de la lucha de clases, como el actual, en los que las clases trabajadoras y los sectores populares están lejos de arrancar tales privilegios a la oligarquía,  ésta prescinde de la herramienta de dominación de clase que definimos como “dictadura abierta” fascista, instaurando una “dictadura encubierta”. En estas circunstancias la “dictadura” no es abierta y explícitamente violenta, sino que cuida su imagen “democrática” en la medida de lo posible, mediante un uso moderado de los mecanismos de coerción del estado y el predominio de los de dominación, dirección y consenso.

En la actualidad los medios de comunicación son un monopolio de la clase dominante y están siendo, por ejemplo, fundamentales en el actual proceso de fascistización que se está dando en los países del capitalismo desarrollado.  Es lo que denominamos como “fascismo social”, siendo  esta situación aquella en la que la clase dominante ha logrado dominar en lo ideológico de tal manera que no tiene porque recurrir a la coerción- dictadura abierta y terrorismo- de manera generalizada.  Aún así, en estos momentos la oligarquía no prescinde del terrorismo fascista de intensidad variable que permita sembrar el miedo entre las fuerzas políticas que podrían poner en peligro tales privilegios, o al menos, desviarlas de sus objetivos, propiciar su marginación, su desmoralización, su paranoia, etcétera.  Un ejemplo de ello son los grupúsculos neonazis, organizados como fuerzas de choque, sin más objetivos que estos que acabamos de enumerar.

En los países del capitalismo desarrollado este proceso de crisis política se expresa en los siguientes términos. Un modelo de democracia basada en procesos electorales, a través de los cuales la ciudadanía ejerce y delega hasta la siguiente convocatoria su soberanía, al tiempo que no alcanza a ámbitos estructurantes de la vida, como el de la economía. La corrupción, la falta de transparencia, el incumplimiento de las promesas electorales y la percepción de que aquellos asuntos que mayor preocupación provocan entre la ciudadanía son abordados al margen de las instituciones, es decir, en el mercado, apuntan a una crisis de legitimidad del actual marco de las democracias representativas.
La crisis de representatividad de las estructuras partidarias, así como de otras estructuras tradicionales de organización social (sindicatos, asociaciones...) que son tomadas como espacios profesionalizados a través de los que se atiende a intereses particulares y se remueven los obstáculos  que pudieran existir para el mantenimiento de la supremacía del mercado en todas y cada una de las facetas vitales, incluso aquellas que se dan fuera del trabajo y de la producción. La crisis del programa-contrato y la construcción de unas “democracias” mediáticas basadas más en la venta de un producto, por lo general asociada a fuertes tendencias hacia el sensacionalismo y el presidencialismo (aunque este no se corresponda con el marco legal existente en determinados países), más que a la pluralidad de opciones políticas e ideológicas y a la libre elección entre estas, son apuntaladas por tres fenómenos complementarios, no exentos de tensiones: la construcción de una ciudadanía a imagen y semejanza del modelo económico, la degradación del espacio público y la resistencia pasiva ante el marco democrático representativo.
Aunque en algunos países como Alemania, Grecia o Portugal, existe un importante bloque social  escorado a la izquierda en su pluralidad, no existen en la UE y menos aún en EE UU alternativas de poder que vayan a sustituir estas dinámicas, ni bloques sociales que vayan siquiera a modificarlas sustancialmente. Y de seguir así, la degradación de la vida de la mayoría de la Humanidad tanto para los incluidos, como para los excluidos, seguirá adelante.

Por otro lado el derecho internacional, con la Declaración Universal de los Derechos Humanos como principio rector, alumbrado al calor de las luchas del movimiento obrero y los movimientos de liberación nacional encabezadas por la URSS, es ya un sueño hecho añicos.

1.1.10     En este escenario de crisis del imperialismo y del neoliberalismo la emergencia del BRIC (Brasil, Rusia, India y China) y el ALBA se ha hecho efectiva en los últimos años. Estos nuevos polos de poder son hoy día los principales competidores/resistentes frente al polo imperialista dominante. La paulatina desconexión de estos polos emergentes respecto a las lógicas imperialistas dominantes, bien desde posiciones antiimperialistas, bien con la intención de implantar otras lógicas imperialistas, anuncian la consolidación de un mundo multipolar y la posibilidad de conflictos geoestratégicos.

El eje central del capitalismo está basculando desde Estados Unidos y la UE hacia Asia, especialmente hacia China, quien ya está confirmando su papel de potencia mundial, pero que no tiene asegurada la posibilidad de constituirse en superpotencia.

De entre estos actores emergentes únicamente el ALBA está planteando una alternativa al modelo de desarrollo económico y social neoliberal impuesto durante décadas por el imperialismo. El ALBA es un freno al imperialismo yanqui y su fortalecimiento es la condición sine qua non para que los procesos democráticos con amplia base popular que comenzaron a darse desde finales del siglo pasado  puedan desarrollarse libres de injerencias y de bloqueos hacía el socialismo.

A estos hay que unir al resto de países que están explícitamente fuera de la estrategia del imperialismo dominante: los países socialistas supervivientes de la segunda ola revolucionaria y del proceso de descolonización y a los países árabes e islámicos incluidos por Washington en el “Eje del Mal”.

1.1.11.   La realidad que acabamos de analizar corrobora la insostenibilidad en el tiempo del capitalismo y evidencia la vigencia del programa y de los valores socialistas, no ya como opción, sino como única solución a la barbarie.

Debemos ser conscientes de que la lucha de las y los comunistas hoy pasa articular las luchas entorno al programa, que para ser internacionalista debe ser universal, y por generar comunidad entorno a los valores, y que ambas dinámicas se refuercen mutuamente para avanzar en la lucha por la hegemonía y el poder político de las clases excluidas y en proceso de exclusión frente a la oligarquía.

1.1    Situación estatal

1.2.1 La situación económica, social y política de España se corresponde a la de las sociedades capitalistas del primer mundo. Veremos las particularidades del caso español.

1.2.2    En España el neoliberalismo tuvo la implantación correspondiente al papel de nuestro país en la división internacional del trabajo y en el marco de la UE. La crisis del modelo neoliberal es más grave en España que en otros países del entorno, por la preeminencia del capital financiero, inmobiliario y del sector servicios durante los años de bonanza del modelo. Por otro lado la implantación del estado del bienestar en España fue más tardía que en el resto de Europa y su desarrollo mucho menor. El proceso de desmontaje de tales mecanismos de protección social está siendo por tanto más rápido, y el impacto negativo de esta realidad en la situación de la clase trabajadora, mayor.

La política de privatizaciones ejecutada tanto por el PSOE como por el PP afecta especialmente a la educación, a la sanidad y a los servicios sociales. Este es otro modo de acumulación, esta vez por desposesión.

1.2.3    La liberalización del suelo legislada por el PP en 1998, la descentralización de las competencias urbanísticas a los ayuntamientos, unida a su endémica infrafinanciación, una demanda alta a causa del baby-boom y de la llegada masiva e migrantes, junto con la preexistencia de amplias redes clientelares fueron las condiciones óptimas para la especulación y la corrupción urbanística. La desregulación del sistema financiero, el fomento del endeudamiento masivo de trabajadores y empresas, condición sine qua non para el desarrollo de una economía basada en el consumo y el ladrillo, las políticas fiscales regresivas junto con un proceso de desindustrialización que opera desde los años 80 han sido las condiciones para tal financiarización de la economía española.

La economía sumergida representa un 20% del total del PIB según reconocer el propio gobierno. Que este sector de la economía sea tan grande responde, no solo a la corrupción a pequeña escala, sino principalmente a la dinámica de especulación financiera e inmobiliaria.

La dependencia de la inversión exterior, tanto de los fondos de la UE como de los inversionistas privados y la paulatina destrucción del sistema de educación pública desde la LOGSE a la aplicación del Proceso de Bolonia y la Estrategia Universitaria 2015, todo un proceso de descualificación de la fuerza de trabajo. El modelo de crecimiento capitalista ha estado basado en el turismo y el ladrillo y ahora se trata de que la siempre infradesarrollada I+D+i se postule como la base del nuevo modelo de acumulación capitalista.

Hemos de analizar el profundo proceso de cambios que está sufriendo el sistema universitario a partir de la aplicación del Proceso de Bolonia. Atendiendo a las condiciones objetivas este va a  afectar a quienes están cualificando su fuerza de trabajo en la universidad, porque se busca descualificar su formación, para adaptarla a los puestos de trabajo precarios.

Dado que los puestos de trabajo a los que de hecho puede acceder la mayoría de la juventud están tan precarizados, basta que los estudiantes reciban una mínima formación orientada al ingreso laboral. El Estado capitalista no quiere estudiantes "sobrecualificados". Para ello, se pretende multiplicar el número de estudiantes en FP y que este nivel sea la formación media de la ciudadanía. Aún así, el capital sigue necesitando que un sector de la población tenga formación universitaria: una mayoría con los nuevos grados devaluados y precarios y una minoría elitizada que es la única que tiene acceso a los masters y que lograrán ser los cuadros superiores del sistema productivo.

Esto se traduce en que el proceso de precarización sea más amplio y más rápido que en el resto de países de la UE. En dos años el paro y la temporalidad se han duplicado siendo ya las condiciones de vida de casi la mitad de la clase trabajadora. A estás circunstancias hemos de unir el fuerte endeudamiento, siendo créditos e hipotecas auténticas “bolas de preso”. El proceso de proletarización y empobrecimiento está poniendo en riesgo  de  exclusión a amplios sectores de la clase trabajadora, para la gran mayoría supondrá el fin de un modelo de vida basado en el consumismo que ha sido la tónica durante los años de “bonanza” neoliberal.

La fuerza de trabajo migrante ha sido una de las principales fuentes de plusvalía en el pasado ciclo de reproducción ampliada de capital, ya que la inseguridad jurídica y laboral que sufre este sector recién incorporado a la economía ha permitido aumentar los niveles de explotación.

Los Centros de Internamiento de Extranjeros, la Directiva de la Vergüenza o el FRONTEX, patrulla transfronteriza de la UE en aguas marítimas internacionales y africanas, son los elementos más descarnados de esta política.

En lo social, el impacto de la migración, junto con el de la crisis está generando el surgimiento de discursos xenófobos oportunistas que buscan desviar el foco de atención de los principales responsables de la crisis. Si bien más que xenofobia, o junto a ella, surge otro fenómeno social, la aporofobia, o miedo al pobre, ya que el rechazo no se establece por una cuestión racial o de origen.

1.2.4.  Esta realidad económica y social tiene un correlato político no menos alentador. El bipartidismo PP-PSOE sigue siendo la tónica general y merced a la acción de los medios de la oligarquía  asistimos a un proceso de berlusconización por el que la política se convierte en un reality más de los que inundan la parrilla televisiva, con devastadores efectos para la conciencia de los sectores explotados y para el desprestigio de la política.

A este desprestigio de la política contribuye la corrupción política, bancaria, judicial y empresarial generalizada y la quiebra del marco constitucional por el desmantelamiento del Estado Social y de Derecho y por el creciente cuestionamiento de la monarquía parlamentaria y del estado de las autonomías. La Constitución de 1978 y buena parte del ordenamiento jurídico, son papel mojado para cada vez más gente.

Sin embargo este desprestigio de la política no afecta al sistema parlamentario burgués, que gracias a las maquinarias electorales del Partido del Orden sigue gozando de buena salud, no obstante la participación en las elecciones parlamentaria ha estado siempre entre el 68% y el 79%.

1.2.5. El Estado de las autonomías y el marco constitucional de 1978 se ha demostrado incapaz para resolver la cuestión nacional y para vertebrar a España como estado plurinacional.  Lejos de ello, las tensiones nacionalistas siguen siendo protagonistas de la vida política, tanto de las nacionalidades donde predominan los movimientos nacionalistas, como en el ámbito central donde el nacionalismo español ha avanzado posiciones.

El conflicto nacional más explicito se da en Euskadi, donde se está desplegando una estrategia de represión y criminalización del conjunto del movimiento abertzale que incluso salpica al PNV. El gobierno del PSOE y del PP sólo es posible gracias a esta estrategia que tiene en la Ley de Partidos y la Ley Antiterrorista sus instrumentos privilegiados. La consigna central de esta estrategia es  “todo es ETA”.

En Catalunya, el gobierno del tripartit primero y de entesa después, se ha centrado en la cuestión del Estatut, congelada en los años del pujolismo. Esto ha marcado el tempo de la cuestión nacional.

Las cuestiones vasca y catalana son un arma arrojadiza, una eficaz cortina de humo y una fuente inagotable de votos tanto para el PSOE como para el PP. Para IU, una fuente, en este caso, de contradicciones.

La propuesta de la Juventud Comunista va pareja a la del PCE. Proponemos un estado federal solidario, entendiendo que este es el marco que mejor puede dar repuestas a la realidad plurinacional del estado. La solidaridad financiera solucionaría las desigualdades socioeconómicas entre las diferentes regiones. La conformación de los entes federados debe ser expresión de la voluntad popular y no de arquitectura institucional. Los entes federados serán iguales en derechos y en deberes. El estado federal asegurará a su vez la igualdad de todos los ciudadanos.

Por su parte se debe reconocer la oficialidad de todas las lenguas y nacionalidades en sus respectivos territorios dotando al conjunto del estado  de una lengua oficial común en todas, la cual por razones históricas será el Castellano y no obstante se facilitara a toda la población el aprendizaje de cualquiera de las otras lenguas del territorio nacional en igualdad de condiciones. La UJCE participará de las luchas por la defensa de las lenguas que existen en el estado español.

La propuesta de federalismo solidario como fórmula para cohesionar a los distintos pueblos que conviven en el estado, debe ir acompañada del reconocimiento al derecho de autodeterminación y libre adhesión. Sin este reconocimiento, cualquier construcción de un estado federal será artificial y fracasará en el tiempo ya que no otorgará a las naciones del estado la capacidad de decidir su futuro.


Radiografía de la correlación de clase y de sus fuerzas políticas en España

1.2.6    En la cima de la pirámide encontramos al capital monopolista de estado –la alianza entre la gran banca, la patronal y la amplia nómina de periodistas, intelectuales, artistas, funcionarios-jueces, por ejemplo- y políticos a su servicio-. Hay que sumar al Rey y a la Casa Real importante instrumento propagandístico y de lobby en el ámbito internacional.

En el segundo escalón encontramos una gran masa de pequeños y medianos empresarios y  parte del sector de los autónomos urbanos y rurales. Casi en paralelo encontramos un sector con características propias- alta sindicalización y en mayor o medida protegidos de la precariedad: el funcionariado y la clase trabajadora industrial y fordista fundamentalmente masculina y autóctona.  Mientras el funcionariado crece habiendo sobrepasado la barrera de los 3 millones- hace 10 años se situaba en 2,3 millones-, la clase obrera industrial está en proceso de extinción.

En la base de la pirámide se encuentra la clase trabajadora postindustrial, fragmentada y terciaria que vive entre la precariedad y la exclusión: fuerza de trabajo  manual e intelectual, en alto porcentaje mujeres, migrantes y  jóvenes, al margen de la negociación colectiva y en ocasiones del Estatuto de los Trabajadores, temporales, falsos autónomos, becarios, sin papeles, etc. Un verdadero “ejercito de carne de cañón” en expansión que constituye el proletariado del siglo XXI. Igualmente una creciente masa de pequeños empresarios y autónomos urbanos, y con especial preeminencia, rurales, se está incorporando a este sector merced a la dinámica de concentración capitalista, acelerada con la crisis, que está generando cierres y quiebras generalizadas.

Un sector de esta capa, especialmente de la clase trabajadora, (se calcula que el 20% sobre el total de población) vive ya en situación de pobreza relativa o extrema.

1.2.7.    Estos sujetos sociales, son actores de la dinámica de la lucha de clase y tienen su campo de batalla en lo que llamamos política, donde hay diversos frentes políticos, que responden a alianzas y a intereses de clase concretos.

1.2.8.  Hay dos sectores del capital monopolista de estado en pugna por la hegemonía. Uno que podemos identificar con el PSOE y otro con el PP, o bien que están alineados con estos partidos o que los usan dentro de su estrategia. PP y PSOE son el Partido del Orden: los guardianes de la perpetuación del capitalismo y de la monarquía. Casi un siglo y medio después, España está gobernada de nuevo por un turnismo político entre las fuerzas representantes de la oligarquías coronado por un Borbón.

El PP ha construido un bloque social compacto sobre las cenizas del bunker franquista: una alianza entre sectores de la oligarquía con la CEOE al frente, gran parte de los pequeños propietarios y del funcionariado- quienes mandan en el PP lo son- y la Iglesia Católica, con un importante aparato de propaganda, cohesionados en torno a unos valores, un programa y en definitiva un proyecto de país, tanto que su su techo y suelo electoral ronda los 10.000.000 de votos llueva, nieve o haga sol, lo que significa que tienen las cosas claras.

Los grupos fascistas y neonazis en aumento surgen en el caldo de cultivo que cocina el PP.

El PSOE encabezó la gran alianza de clases a la que llamamos “juntos podemos” o  compromiso histórico que gestionó el final de la Transición en España- y el final la Guerra Fría-. Esta alianza ejecutó las tareas más decisivas para integrar a España en la dinámica militar, económica y política del imperialismo dominante, y en ese momento, para garantizar la alineación de España en la bando imperialista de la Guerra Fría: integración de España en la OTAN y en la UE, señaladamente mediante el Tratado de Maastrich.  El proceso de desarticulación de este bloque de referencia para el PSOE, UGT e incluso CC OO discurre en paralelo a la extinción de la clase trabajadora forjada en el proceso de industrialización y desruralización de la segunda mitad del siglo XX y que fue su principal base social.

Sin embargo poseen todavía de importantes herramientas de influencia: los propios sindicatos, un sector de los medios de comunicación y un buen trozo del mundo de la cultura, de la ciencia y de la Universidad. Pero la más importante de ellas es la que llamamos “voto del miedo” frente al PP, que es en última instancia lo que evita el desplome su suelo electoral. 

El PSOE, principal partido de esta alianza, está en proceso de transformación. En un momento en el que la socialdemocracia europea está en franco declive, por la perdida de su base social y por la inexistencia de un programa diferenciador, el PSOE corre el riesgo de estancarse o de descomponerse si no reacciona, especialmente  allá donde el PP gobierna.

Aquí encontramos a UPyD, cuyo surgimiento y crecimiento es un síntoma más de la descomposición del compromiso histórico pero por la derecha, con caída al fascismo, como tapón para Izquierda Unida y como partido bisagra estatal. UPyD, de seguir la actual tendencia seguirá captando el apoyo de gran parte de los votantes desencantados de los partidos mayoritarios y desbancará a IU como tercera fuerza política en algunos ámbitos, señaladamente en muchos ayuntamientos. Si bien, es posible que las contradicciones internas, ya latentes, le impidan digerir las nuevas contradicciones que supondrá ser la llave de gobierno tanto para el PSOE como para el PP y estás exploten.

Los nacionalismos periféricos, con un importante peso e influencia sobre la política estatal y también en los demás ámbitos, responden a intereses de clase diversos. En los casos del PNV, de Coalición Canarias y de CiU, estas formaciones políticas responden a los intereses de las burguesías locales, fuertemente ligadas a la dinámica del capital español, y han demostrado su compromiso con el actual estado de cosas pactando alternativamente con el PP y con el PSOE.

En los casos de ERC y del BNG, estas formaciones políticas responden a alianzas más amplias por su composición interna, si bien son sectores de la burguesía y de las pequeñas burguesías locales quienes los dominan. Si bien al menos en el discurso ambos han actuado en connivencia con el PSOE, por lo que podemos situarlos como al menos como aliados tácticos del Partido del Orden.

1.2.9.  Obviamente los más de 23 millones de votantes de estos partidos son en su mayoría las y los trabajadores- precarios o no-. Quienes se suponen que deben representar sus intereses, Izquierda Unida y el PCE, estuvieron siempre en la estrategia compromiso histórico, ya están en estado de descomposición política y organizativa, sin aparato mediático y sin apenas referentes en el mundo cultural y universitario. Esto se corresponde con una mermada influencia político-social y escaso peso electoral (entre los 2,5 millones y un millón de votos). Es esta realidad desde donde se debe afrontar la Refundación de IU, el trabajo en la CCOO y nuestra aportación al proceso de reorganización del PCE.

Asistimos a como los viejos instrumentos de canalización de la lucha de clases que sirvieron para  integrar-disciplinar-cooptar al movimiento obrero y que jugaron un papel fundamental en la gestión de la Transición y el final de la Guerra Fría en España se están transformando, algunos de ellos desnaturalizados (cambiando su naturaleza o funcionalidad de clase) y otros absolutamente integrados-cooptados-institucionalizados.

Los sindicatos de clase mayoritarios, o menos minoritarios a la vista del pequeño porcentaje de trabajadoras sindicadas y trabajadores sindicados, que han sido y son unos de estos instrumentos, están perdiendo influencia y reconocimiento social.

En función de esto, desde la muerte de Franco la izquierda española ha sufrido y sigue sufriendo un proceso de institucionalización-marginación. Los sindicatos mayoritarios y amplios sectores de Izquierda Unida son quienes se han institucionalizado. Como consecuencia esta fractura entre lo institucional y lo marginal atraviesa igualmente al conjunto de los movimientos sociales.

Por otro lado la extrema izquierda se ha marginado política, social y electoralmente. Un amplio porcentaje de ella procede de escisiones del PCE, otro porcentaje corresponde al mundo libertario (CGT y CNT) y al trotskismo reconstruidos tras el franquismo. Hay que añadir a este grupo a la autonomía política- centros sociales, proyectos de comunicación y cultura, insumisión, etc- y a los independentismos de izquierda, movimientos surgidos en España a partir de los 70. La izquierda abertzale, a pesar de la existencia de ETA y de la represión por parte del estado que ha arreciado con fuerza, muchas veces al margen del Estado de derecho o modificándolo  para tal fin, ha conseguido mal que bien mantenerse al margen de la lógica institucionalización-marginación y construir un bloque social- institucional, mediático, cultural, artístico, etc.- que resiste y mantiene su capacidad electoral.

Los medios alternativos surgidos desde finales de los 90 (Rebelión, Kaosenlared, Tercera Información, Diagonal, La República) juegan un importante papel tanto para la izquierda “institucionalizada”, como para la “marginada”, por ser un espacio de contra-información y de difusión de análisis y discursos, tanto sobre lo que cuenta la prensa burguesa como sobre lo que oculta.

Es también un importante escaparate para la actividad de organizaciones y movimientos, tanto para lo negativo como para lo positivo. Estos espacios no están libres de manipulación y de intereses partidistas, contribuyendo en muchas ocasiones a la dinámica institucionalización-marginación

1.2.10. De esta radiografía y de lo analizado anteriormente deducimos que la “nueva” clase trabajadora en expansión, sin derechos, y sin conciencia está huérfana de representación de sus intereses, de herramientas sindicales ni políticas de lucha.

La deriva tacticista, la ausencia de estrategia, la pinza institucionalización-marginación, la debilidad ideológica -entre ellas el eurocomunismo-, la preponderancia de la cuestión nacional sobre la de clase, la miopía en el análisis de las transformaciones de la clase o simplemente la urgencia electoral del 5% han impedido que hasta la fecha ni la estrategia  del compromiso histórico, ni la de la izquierda alternativa haya construido la alternativa al Partido del Orden, al neoliberalismo y a la monarquía.

Estamos en la obligación y esperemos que en la posibilidad de hacerlo. Y lo haremos entre la juventud estudiantil y trabajadora aplicando la línea estratégica de nuestro Partido, el PCE. Para ello debemos  analizar la situación de la juventud con la mayor profundidad posible, en la medida en que es imposible intervenir y transformar la realidad sin conocerla.

1.4.2. La UJCE como parte organizada de la juventud y como actor del movimiento juvenil despliega su trabajo en el marco que acabamos de dibujar, proponiéndose hacer una labor de vanguardia. Ello requiere que afinemos bien nuestra intervención político-social.

Podemos distinguir dos líneas de intervención político social de la UJCE. Una es el trabajo en frentes y movimientos, otra el trabajo de agit-prop hacia la juventud estudiantil y trabajadora. Igual que debemos trazar nuestra estrategia por frentes, debemos elaborar nuestro discurso, nuestras estrategias de crecimiento y  de comunicación y propaganda teniendo en cuenta los diferentes perfiles de clase que hemos analizado. El modelo organizativo debe estar al servicio, pues de la estrategia.

La UJCE es, igualmente, un actor en el ámbito internacional, en tanto que parte del movimiento comunista juvenil internacional y en tanto que miembro de la Federación Mundial de la Juventud Democrática. Veremos esta línea de trabajo separadamente.